Manifiesto por
Bolivia
Carta abierta al
Gobierno boliviano
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e han cumplido seis meses desde aquellos terribles hechos,
demasiado tiempo en un mundo sometido a constantes y vertiginosos cambios… Pero
en Bolivia seis meses atrás se vivió
uno de aquellos episodios que quedan marcados con letras de fuego en la
historia de un país… la Guerra del Gas…
¿o habría que hablar de la Masacre del
Gas? Hoy, todo apunta a que la memoria de las víctimas de aquellos hechos
quedará en el olvido… Ahora mismo, el hombre que ordenó al ejército disparar
sobre población indefensa vive rodeado del lujo en Miami, Estados Unidos.
Su nombre es Gonzalo Sánchez de Lozada.
Pero eso no es lo peor, la herida que más duele es la de las familias de las 84
personas que murieron bajo las balas de un ejército enloquecido. Niños,
mujeres, hombres, ancianos… miembros de un pueblo que pagó un precio demasiado
alto para conseguir que el proyecto de venta del gas natural se congelase.
La caída de Gonzalo
Sánchez de Lozada, alias Goni,
supuso el ascenso del vicepresidente, Carlos
Mesa Gisbert, multimillonario y amigo personal del primero. A pesar de que
se ha mostrado más partidario del diálogo que de la fuerza bruta, Mesa es un ferviente defensor de las
políticas económicas implantadas en su día por Goni. La adopción de las “recetas” del Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional sólo se ha traducido en Bolivia en más miseria y desolación para su pueblo, que asiste
atónito al constante expolio de sus recursos naturales. La reciente decisión presidencial
de vender reservas de gas a Argentina
durante un periodo de seis meses –lo que beneficia directamente a
transnacionales como Repsol, Total o Petrobras- supone una burla para los bolivianos que perdieron sus
vidas por defender la soberanía de este recurso natural. Ante las quejas de los
movimientos sociales bolivianos, Carlos
Mesa se ha visto empujado a anunciar la fecha del referéndum sobre la
exportación del gas -18 de julio-. El
Gobierno se ha volcado en el “sí”, utilizando para ello dinero público y
silenciando las opiniones de quienes mantienen otros puntos de vista sobre cómo
y cuándo debe realizarse la exportación del gas.
Por todo lo
expuesto, las entidades abajo firmantes, preocupadas por la falta de respuestas
efectivas por parte del Estado boliviano a las demandas de sus ciudadanos, SOLICITAMOS:
1.- Que el Gobierno boliviano dé un impulso definitivo a
las indemnizaciones de las víctimas de la
Guerra del Gas, tanto a los familiares de las personas asesinadas, como a
los heridos. Es necesario, asimismo, que el Gobierno asegure la atención médica
a todas las personas que, aún hoy, la requieren.
2.- Que el Gobierno boliviano inicie y apoye todos los
procesos judiciales que se encuentren abiertos para extraditar y juzgar al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada,
por su responsabilidad en los trágicos sucesos del pasado mes de octubre. En
este proceso, evidentemente, Sánchez de Lozada debería estar acompañado por el
antiguo ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, que también abandonó el
país junto a él.
3.- Que el Gobierno boliviano asegure las mínimas
condiciones democráticas para que el pueblo pueda expresarse libremente en un referéndum sobre la venta del gas.
Rechazamos el chantaje emocional al que se está sometiendo desde los medios
gubernamentales a la ciudadanía boliviana, en el sentido de que no habría
ninguna alternativa a la venta unilateral del gas en las condiciones fijadas
por las transnacionales. Solicitamos que desde el Estado boliviano se dé
cobertura a las posiciones de las distintas organizaciones sociales que, como
la Coordinadora del Gas, tienen puntos de vista diferentes sobre las
condiciones de venta. El Estado boliviano debe garantizar el ejercicio de la
libre elección a sus ciudadanos.
Barcelona, abril de 2004
Adhesiones en
ACAPI – Associació Catalana d’Amistat amb els Pobles
Indígenes